TESTIGOS DORMIDOS

sepulcro.jpg

VITAMINAS PARA EL CORAZON

Lunes de la Octava de Pascua

Después de haber escuchado con gozo, una vez más la gran noticia: “¡La muerte ha sido vencida, Cristo ha resucitado!”, las lecturas de este tiempo nos van a narrar las apariciones del Señor a sus discípulos.

Estos textos se convierten en pruebas fehacientes de este hecho histórico, salvífico y trascendental.

Una de las principales pruebas de que es un hecho histórico y no un invento es que sus discípulos se resisten a creer, se vuelven escépticos ante el relato de las mujeres.

Si hubiera sido una ilusión óptica o una tomadura de pelo, se hubieran esmerado en detallar de forma fantástica lo sucedido.

Sin embargo, no existe ningún detalle de cómo resucitó, porque no hubo nadie allí.

Y la versión, difundida entre los judíos hasta el día de hoy, de que el cuerpo fue robado por los discípulos, no tiene consistencia:

“Algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: “Digan así: ‘Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos’. Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”. Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy” (Mt 28,11-15)

Corren así desde el mismo día dos versiones: una cierta y otra engañosa, una verdadera y otra mentirosa, que quieren ser dueñas de nuestro corazón.

La versión de los apóstoles se alimenta del testimonio inmediato de aquellos que vieron la tumba vacía y se encontraron con el Resucitado; la versión de los sumos sacerdotes se alimenta del engaño tramado por el temor y el odio.

La versión genuina cuenta con el poder del Espíritu Santo; la falsificada, con el poder del dinero y las calumnias humanas. La primera trae la noticia novedosa del perdón; la segunda, la noticia repetida de la envidia. Ahora cada quien tiene que escoger.

El fracaso de los argumentos contra la Resurrección es más que evidente: recurren a “testigos dormidos”. “¡Oh infeliz astucia! –exclama San Agustín– cuando estaban durmiendo, ¿cómo pudieron ver? Si nada vieron, ¿cómo pueden ser testigos?”.

Causa mucha gracia la poca inteligencia de estos mentirosos que tratan de presentarnos a los apóstoles como unos “Ninjas” robándose el cuerpo de Jesús.

Paradójicamente, son los enemigos de Jesús los que sí dan crédito al nuevo hecho, pues ni siquiera se extrañan. Están ante un nuevo prodigio de ese “impostor” y tendrán que recurrir a la mentira para seguir tratando de ahogar la verdad.

Los más sorprendidos son los guardias, que al suceder ese prodigio extraordinario, cuando ya se les pasó el susto, seguramente discutirían cómo explicarían a sus superiores que el “muerto” se les “escapó”.

Huir era un suicidio, pues al desertor de la milicia romana sólo le esperaba como castigo la muerte.

Así que no acudieron a sus superiores militares, sino a las autoridades judías. Y al contarle lo sucedido, no sólo se extrañan de no recibir un castigo, sino que lo que reciben es un soborno como premio, para empezar a difundir una mentira (el “sobre bajo la mesa” es una vieja práctica). El dinero es, en algunas ocasiones, aliado de la muerte y la mentira.


A pesar de esto, las mujeres, que han acudido al sepulcro, parten de allí para difundir la noticia más hermosa y más cierta: Cristo ha resucitado. Su valentía, al acompañar a Jesús aún cuando sus apóstoles le han abandonado, se ve premiada por la primicia que el Señor les concede, convirtiéndolas en “Apóstoles de los Apóstoles”.

Pero la Resurrección no se puede reducir a una noticia, por muy buena que sea. Es una fuerza de vida que debe correr por nuestras venas transfigurando lo que somos y lo que hacemos.

Es por eso que la mentira de los sacerdotes judíos que sobornan a los guardias no podrá destruir ni el hecho ni el anuncio gozoso de esa gran verdad.

Cuando el gozo de la resurrección se lleva por dentro, ninguna amenaza exterior nos lo puede robar.

Que Dios les bendiga

Su hermano, José Jesús Mora

Anuncios

6 pensamientos en “TESTIGOS DORMIDOS

  1. ¡Qué felicidad! Todos los cristianos debemos de tener las palabras en nuestros labios del Arzobispo Desmond Tutu de Sud Africa, cuando exclamó delante de su pueblo cuando se inauguraba a Nelson Mandela como Presidente, “Ahora somos libres.” O las palabras de Martin Luther King, Jr. en su famoso discurso que termina con “¡Gracias a Dios todo-poderoso, somos libres por fin!”

    Para mi la resurrección de Jesús nos abre las puertas para darnos la libertad de todo tipo de transformación benéfica. La fe cristiana está basada precisamente en esta transformación. La resurrección de Cristo nos recuerda que con cada nuevo segundo, minuto, día, mes y año tenemos la posibilidad de transformación. Dios creo un mundo donde cada 60 minutos, cada 24 horas, cada 7 días, cada 28 – 31 días, cada 12 meses… tenemos un nuevo comienzo, la oportunidad de recapacitar y empezar otra vez, de recapacitar y transformarnos. ¡Qué bella fe la nuestra!!

    Gracias, José Jesús, por recordarnos de la verdad de lo que creemos.

    • Qué importante lo que compartes, Angel. Gracias por hacerlo en esta página. Así, la evangelización es un camino de dos vías. Gracias por tus palabras y por tomarte el tiempo para escribir, porque yo se que pasas muy ocupado. Dios te bendiga.

      José Jeús

  2. Hoy, más de 2000 años después de que con triquiñuelas aseguraron de que “se robaron el cuerpo” y a pesar de los avances de la tecnología, no han podido decirnos adonde lo pusieron aquellos “pescadores ignorantes”. Hace poco National Geographic aseguró haber encontrado la tumba de Jesús, pero, si es que usted pudo ver el documental, parece que ni ellos mismos se lo creyeron. Sin embargo, somos muchos los que lo hemos visto ya: ¡JESUCRISTO HA RESUCITADO! ¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO!

  3. Nuestro párroco nos decía en la Misa de este domingo que San Gregorio de Nacianso decía que la Resurrección del Señor debía significar un “antes de Jesús” y un “después de Jesús” para los que creemos. Las palabras “la Resurrección no se puede reducir a una noticia, por muy buena que sea. Es una fuerza de vida que debe correr por nuestras venas transfigurando lo que somos y lo que hacemos” de su meditación están en el fondo de esa decisión de vida: si la Resurrección de Nuestro Señor no pasa de ser una buena noticia, al aparecer otro acontecimiento importante, pierde vigencia. Pero la Resurrección solo puede ser fuerza de vida si la he experimentado personalmente, si he sido una de las que corrieron de madrugada a la tumba para verlo, si a su sed respondo con mi sed, “como la cierva anhela el agua”, ¿verdad?

  4. Padre Mora: había perdido su correo y por eso habia dejado de escribirle, he tratado de mejorar en el aprendizaje y comprension de las maravillosas enseñanzas del señor Jesús, aceptar su voluntad no es tan sencillo, ser humilde menos, por ello admiro la aceptacion que ustedes demuestran con su quehacer.Gracias por sus ejemplos,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s